Cáncer de piel en la nariz: antes y después de un injerto reconstructivo por carcinoma basocelular

El cáncer de piel es una de las enfermedades más comunes en dermatología, y su detección temprana puede marcar la diferencia entre una intervención sencilla y una reconstrucción compleja. En este artículo te mostramos un caso real de carcinoma basocelular nasal, desde la primera lesión hasta el resultado inmediato tras cirugía e injerto de piel.
¿Cómo identificar un carcinoma basocelular?
El carcinoma basocelular (CBC) es el tipo más frecuente de cáncer de piel. Suele aparecer en zonas expuestas al sol, como la nariz, frente o mejillas. Aunque no suele metastatizar, puede invadir tejidos profundos si no se trata a tiempo.
En este caso, el paciente presentó una lesión elevada en el ala nasal, con centro costroso y bordes perlados. A simple vista, podría confundirse con un grano o verruga, pero su evolución y características clínicas alertaron al equipo médico.

Imagen 1: Lesión visible antes del tratamiento
Para confirmar el diagnóstico, se realizó una dermatoscopía. Esta técnica permite observar estructuras internas de la piel con gran detalle. La imagen aumentada mostró una zona pigmentada con costra hemorrágica y un componente blanquecino, típico de CBC.

Imagen 2: Lesión vista con dermatoscopio
Tratamiento: cirugía dermatológica e injerto nasal
El tratamiento consistió en una escisión quirúrgica amplia para eliminar completamente el tumor. Esto implica retirar no solo la lesión visible, sino también un margen de piel sana alrededor, asegurando que no queden células malignas residuales.
Debido al tamaño, profundidad y ubicación de la lesión, fue necesario realizar un injerto de piel para reconstruir la zona afectada. La nariz, por su forma tridimensional y exposición constante, representa un reto quirúrgico tanto funcional como estético.
¿Qué implica un injerto de piel nasal?
Un injerto es un fragmento de piel que se toma de otra parte del cuerpo (zona donadora) y se traslada al sitio quirúrgico. En este caso, se utilizó un injerto de espesor parcial, ideal para áreas con buena vascularización como la nariz.
El procedimiento incluyó:
- Selección de la zona donadora, con características similares en color, grosor y textura. Comúnmente se elige detrás de la oreja o la clavícula.
- Moldeado preciso del injerto, adaptado a la curvatura nasal para evitar irregularidades.
- Sutura delicada, con puntos finos que aseguran contacto completo entre el injerto y el lecho receptor.
- Protección postoperatoria, con apósitos especiales que favorecen la integración del injerto y previenen infecciones.

Imagen 3: Resultado inmediato tras cirugía e injerto
En la imagen se observa el injerto suturado, con signos normales de inflamación. La textura en “rejilla” es típica en las primeras etapas de integración. Con el paso de los días, el injerto se adapta, se suaviza y adquiere una apariencia más natural.
Este tipo de reconstrucción no solo elimina el cáncer, sino que permite preservar la simetría facial, la expresión y la autoestima del paciente. En DermaWise, cada injerto se diseña con precisión quirúrgica y sensibilidad humana, porque entendemos que sanar también implica verse y sentirse bien.
¿Por qué es importante actuar a tiempo?
Este caso demuestra que el cáncer de piel puede tratarse con éxito si se detecta a tiempo. La combinación de diagnóstico clínico, dermatoscopía y cirugía reconstructiva permite preservar la salud y la estética facial.
Si notas una lesión sospechosa en tu piel, especialmente en zonas expuestas al sol, no lo ignores. En DermaWise contamos con tecnología avanzada y un equipo especializado en diagnóstico y tratamiento de cáncer de piel.
Dra. Angélica Cortázar Dermatológa
Actualización: Ir a la parte 2 de este caso: https://dermawiseclinic.com/carcinoma-injerto-parte2-cancer-de-piel-en-la-nariz/